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jueves, 9 de agosto de 2018

José Ramón Sánchez - Viñetas desde o Atlántico 2018


Charla de José Ramón Sánchez - Salón de cómic Viñetas desde o Atlántico 2018
Web oficial del salón: http://www.vinetasdesdeoatlantico.com/

Biografía del ilustrador José Ramón Sánchez: http://www.vinetasdesdeoatlantico.com/jose-ramon-sanchez/


El ilustrador José Ramón Sánchez, de 82 años, intervino el 9 de agosto en el salón de cómic de Viñetas desde o Atlántico 2018 en el Kiosko Alfonso de A Coruña.

El dibujante hizo la proeza de terminar un album de comic de la novela Moby Dick (de Neville) en 9 meses, trabajando 3 horas diarias a sus 82 años. Preguntó el público si preparaba un nuevo cómic y José Ramón Sánchez respondió que "con más de 80 años no voy a empezar ningún nuevo oficio, a esta edad vivo al día". La obra Moby Dick es sobrecogedora, dibujada a tinta china, hay escenas de doble página en las que los marinos intentan capturar la ballena o el rostro siniestro del capitán Ahab.

El sector del cómic lo acogió como uno más. El pensó que era un intruso en el mundo del cómic pero todos lo consideraron un "retornado", que el veterano había vuelto, nadie sabía donde se había metido todos esos años. Él contó que trabajó en encargos desde Santander y que solo salía en entrevistas de la prensa local de Cantabria.

Contó que llegó a trabajar 14 horas diarias para cumplir encargos, luego bajó a 12, luego a siete, y tras darle un ictus, redujo a tres y, aún así, terminó el album en 9 meses. "Tenía miedo de morirme antes y por eso lo hice rápido", cuenta. Tan rápido que ni siquiera metió globos de texto. Dibujó 642 viñetas sin globos ni bocadillos y se las dio a un amigo para que él metiese los textos. La historia encajó salvo algunas viñetas que tuvieron que cambiar de lugar. Cuenta que en su época de trabajar 12 horas le daba tiempo a salir a tomar algo con sus amigos y en la de siete, trabajaba por las mañanas, una hora y media por la tarde, y se iba a pasear y tomar algo. Le gustaba debatir y discutir con sus colegas.

El autor rememoró su paso por el concurso televisivo "Un, dos, tres, responda otra vez"  en  los años 70. El primer día le encargaron dibujar a Fleming, Isaac Peral, y otros inventores, y Mayra Gómez Kent le preguntó qué estaba haciendo. Él se salió de cámara y se puso a contar la historia de cada inventor, por lo que al terminar la grabación del concurso lo llamó el director para tener una charla. Cuenta que lo llevaron a un psicólogo de la tele y tras ponerle un casco le diagnosticó que él sabía hacer dos cosas a la vez. Pensó que lo iban a echar. Poco a poco, ganó su propio espacio televisivo en el que enseñaba a los niños cosas de pintores y literatura.

Con la llegada de la democracia y la Transición, el PSOE le encargó un cartel de una asamblea de todas las fuerzas de izquierda para apoyar la democracia. El encargo vino porque Javier Solana era vecino de un amigo suyo. Al entregar el cartel, de tono muy infantil y positivo, Solana se lo llevó a Guerra y González y estos dijeron que era muy atrevido pero Guerra sugirió que ellos buscaban el cambio y ese cártel era el primero que plasmaba el cambio. Se colgaron 50.000 carteles con su dibujo y la asamblea reunió a un millón de demócratas en un pabellón de Madrid.

En años posteriores, hizo otros encargos y recuerda que una máxima suya es que hay que ser serio con las editoriales y cumplir los encargos en las fechas previstas. Alguien añadió que en una ilustración de la biblia, un pintor hizo seis óleos en un año y él 80 en el mismo tiempo. Recalca que los encargos caen con frecuencia, que es de lo que viven los ilustradores y que luego puede no haber más, y que hay que cumplir los plazos como sea. El mundo editorial es así.

También contó anécdotas como que un día rompió con sus socios a la hora de la comida y esa noche ya estaban cenando para celebrar la reconciliación. En eso se basaba la amistad.

Sobre sus autores preferidos, cuenta que en su primera época se inspiró en Walt Disney, al que definió como un genio al que no le perdonaron su éxito, luego se guió por Velázquez (con las cabezas grandes respecto al cuerpo) y que en la última tuvo en cuenta a Van Goth (entre el público hubo una discusión sobre la película biográfica que narra cómo murió el pintor, si accidentalmente o de un tiro; él dijo que eso no era lo importante sino la obra que dejó y que anticipó el expresionismo).

Otra de las anécdotas que comentó José Ramón Sánchez fue su trabajo sobre 50 años de cine de Hollywood, donde recreó las escenas más emocionantes que recordaba. Al ver la exposición, que recibió miles de visitas, la directora de TVE Pilar Miró le encargó hacer la exposición de 50 años de cine español. El autor aceptó el trabajo pero advirtió que el cine español era ante todo tragicómico, representado por Bienvenido Mister Marshall. El resultado fue el esperado: ilustraciones sombrías producto de un cine triste, solo edulcorado por algunos personajes cómicos y granujas. El autor cuenta que la exposición del cine español resultó un fracaso de público. La razón era bien sencilla: al igual que el resto de los espectadores, el cine americano comercial emociona al público y el español, no.

jueves, 7 de agosto de 2014

Montse Martín - Viñetas desde o Atlántico 2014 - Charla de Montse Martín

Montse Martín hizo storyboard
Estuvo en Bibi Losbert, y en Tridente.
Sus jefes eran Teresa Valero
Ella era lectora de cómics, leía todo lo de su hermano del Cimoc y cosas que no debía haber leído porque era inapropiado como leer a los 10 años cosas como Torpedo. O también a Miguelanxo Prado.
Dice que es más fácil hacer animación pero el cómic es difícil de aprender, nadie sabe donde se enseña.
La animación le sirvió como lanzadera para el cómic aunque sea un poco "cartoon".
Va a debutar en el mercado francés, lo que le supone un gran nivel de exigencia.
Dice que puedes hacer Tintín o Pepa Pig pero un dibujante como un Moebius se puede saber que es él. Si haces trabajos de servicio con la animación aprendes a ser humilde porque varías tu estilo.
Antes no hacía cómic y con su primera obra entra en el mercado francés. Le echó morro y se hizo amiga del guionista. Ojo, ella ya llevaba muchas series de animación detrás. Quise hacer algo a lo parecido a que hacia en animación. Iba a publicar con Humanoides pero sufrió una crisis e hicieron una criba y tuve que devolverles el dinero adelantado llorando. Pero nos adoptaron en Leonard.
Dice que pasó una época en la que vivía de sus padres y hacia cosas interesantes pero luego tuvo que pagarse la hipoteca y aprender humildad. Comenta que ha visto grandes dibujantes que no toleran arreglos que le podían beneficiar pero no los aceptan y al final se dispersan y desaparecen del mundillo. Ha visto muchos casos así por falta de humildad.
Estuvo año y medio en paro porque su trabajo no convencía a nada. Lo que le daba de comer era la brujita Hex Hex que se hace en Alemania y tiene DVD, libros, etc... Mientras el resto de Europa vive de esto. No hay sexo, ni políticas, todo tierno, maravilloso... Y da de comer a muchos dibujantes.
Sobre "Curiosity", su segundo proyecto de animación. Al igual que Teresa Valero, tenían gusto por personajes femeninos porque en Europa había guionistas mujeres pero no dibujantes. Al terminar Talismán, en una comida de autores, hizo algo de época de Madrid en los años 20. Teresa hace el guión de Curiosity pero hubo un momento de tensión laboral por problemas de plazos y le pidió a Teresa, que escribe casi novelas, una realización y paginación de Curiosity. España estaba colgada de Europa y no tenía dinero ni para ir a la primera guerra. Había una burbuja de irrealidad y pobreza, había modernismo pero a su manera, había tráfico de obras de arte que cambiaban por armas, y en Barcelona se hicieron grandes fortunas que aún perduran. Madrid era cosmopolita y bohemia.
En la charla muestra fotos de la plaza mayor de Madrid para echar la tarde y tomar una limonada. Hicieron un itinerario para los personajes. Fue muy enriquecedor porque le ayudo a conocer de donde salía cada cosa en Madrid. De Barcelona sacó un espectacular parque con Casino y montaña rusa que fue un fiasco porque la gente no tenía dinero. Ella hizo este álbum con su auténtico estilo pero otras veces lo cambia porque hay que comer.
Fueron a cafés de la época que se conservan en Madrid pero se equivocó porque fue a dibujar uno de un gallego que retornó a Argentina y copió el estilo y resulta que no era. También dibujó una chocolatería de Madrid de la época. Metieron a Valle-Inclán por ser un tío superraro.
Su carpeta de documentación es gigantesca pero luego solo usa el 1% (para buscar un callejón o un teléfono, y tenía que investigar si en la época había electricidad y tenían alumbrado de gas). Cuando haces tebeos aprendes mucho e incluso se plantea estudiar la carrera de Historia.
Su personaje femenino, Max, es una adolescente que se corresponde más con la literatura juvenil. La serie no funciono en Francia como esperaban los editores y en vez de serie la dejaron en trilogía. Su atractivo se incrementa porque es guapa y no sabe que lo es. Cambiaron los roles de los personajes masculinos y femeninos ( el fotógrafo Mauricio se queda esperando ) y Max es el "hombre" del tebeo, una tía que tiene que crecer. Hay que tener en cuenta que las abuelas vivieron una época terrible, con infancias peligrosas y pobres, pero eran fuertes y tenían "algo", busca esa fortaleza de la persona sin opciones y Max decide que no se casa. A Luna no le hizo ojos amarillos de vieja.

Ella hacía "storyboard", trabajo para Asterix, Nocturna, El Cid la Leyenda.
Tiene  bocetos que no le interesaron a nadie y que le obligaron a volver a empezar de cero. En animación tiñe que hacer cosas y las tiene que hacer.
Habla sobre el estudio japonés Glibi, que ha perdido mucho dinero. En realidad, mandan a la gente a casa y la contratan por obra. Villazari fue una gran influencia para ella como Totoro,  Hiro, naturaleza, nostalgia del aire puro.
Dice que el mercado francés está muy complicado y ahora ilustra para RBA.
Los cromalines son pruebas de color que manda el editor dos meses antes, es como una impresión de foto y ve como queda en papel impreso, que tiende a oscurecerse. Antes los cromalines eran muy caros y solo mandaban 10 páginas.
No se ve en el mercado americano, prefiere el europeo, pero nunca dice que no. Dice que el ritmo americano de superhéroes es muy fuerte y prefiere el cómic franco-belga.
A un miembro del público le llama la atención la portada de "Curiosity", al estilo art moceáis.